miércoles, 27 de abril de 2011

El Poder del Compromiso

“Todo lo que puedes hacer o sueñas con hacer, empiézalo.
La audacia encierra ingenio, poder y magia”

Goethe
Es habitual escuchar que la diferencia la hace la actitud. La actitud que asumen los individuos, los equipos de trabajo o las empresas frente a las distintas circunstancias. La actitud ante los nuevos desafíos, durante las situaciones de crisis, en los momentos de incertidumbre, frente a los procesos de cambio. Desde mi perspectiva hay una actitud fundamental que yo denomino “El poder del compromiso”.

Nuestra Visión o nuestros objetivos más audaces empiezan a tomar vida en el momento en que declaramos nuestro compromiso con su realización y comenzamos a ejecutar acciones concretas. Damos los primeros pasos e iniciamos el camino de crear un nuevo futuro.

Dos elementos se combinan para poner en marcha este proceso, la convicción de que es posible generar una nueva realidad y el compromiso con su realización. La Visión es sólo fantasía si no está acompañada de una acción comprometida, de una práctica consistente que permita que las cosas sucedan.

Es el compromiso que asumimos el que pone en movimiento los mecanismos del cambio y la transformación, cualquiera que sea el mismo, tanto a nivel personal o laboral. La iniciativa y la acción efectiva surgen de una actitud de profundo compromiso con algo que se quiere lograr.

El compromiso genera acción, pero es a su vez una acción en sí mismo. Realizamos la acción de comprometernos. El compromiso no acontece hasta que una persona lo declara y acciona en forma consecuente. El individuo a través de su acción comprometida comienza a construir una realidad diferente.

Este compromiso tiene a su vez dos aspectos particulares. Uno está relacionado con la acción, el trabajo constante, con el empeño y la persistencia para avanzar más allá de las dificultades. La otra cualidad del compromiso está vinculada con la disposición interna, con la conexión profunda, íntima, que tenemos con nosotros mismos cuando estamos comprometidos con algo que consideramos trascendente.

Este estado de “estar comprometidos” lo podemos sentir corporalmente. Toda persona que en uno o más momentos de su vida ha trabajado comprometida y apasionadamente, sabrá y podrá reconocer a qué me estoy refiriendo. Esta sensación de compromiso se expresa en primer lugar en nuestro estado de ánimo, en el entusiasmo, en las ganas, en la disposición para encarar los desafíos.

También en la manera en que prestamos atención y le asignamos sentido a lo que nos acontece y a lo que sucede a nuestro alrededor. Escuchamos y observamos desde nuestro compromiso, con la intención de detectar qué suceso o qué persona puede significar una oportunidad que beneficie nuestros proyectos.

Sincronicidad y Kairós
Cuando actuamos en este estado de profundo compromiso, de intensa conexión con nosotros mismos, muchas veces suceden acontecimientos inusuales y curiosos. Se desencadenan energías que nos sorprenden. Comienzan a suceder cosas totalmente imprevisibles, “casualidades” que nos permiten avanzar hacia nuestro objetivo. Es como si se produjera una “apertura de puertas” que hasta ese momento permanecían cerradas por más que las hubiésemos golpeado reiteradamente y casi milagrosamente en un momento comienzan a abrirse.

W. H. Murray en la narración de su expedición al Himalaya afirma: “Hasta que uno está comprometido existe la duda, la posibilidad de volver atrás y ahí está presente la ineficacia. En lo relativo a todos los actos de iniciativa y creación hay una verdad elemental, cuya ignorancia mata infinidad de ideas y planes espléndidos: en el momento en que uno se compromete, la Providencia también avanza con nosotros.

Ocurren todo tipo de cosas que salen en nuestra ayuda, incidentes que, si no fuera por nuestro compromiso, nunca se hubieran manifestado. Un torrente de sucesos brotan de la decisión, todo tipo de circunstancias se dan a nuestro favor; encuentros y apoyo material que nunca hubiésemos imaginado aparecen en nuestro camino”.

Esta concurrencia de sucesos sincrónicos que en determinado momento ocurren, se encadenan sin una causa aparente y nos prestan una ayuda insospechable ya que nos encaminan rápidamente hacia nuestro objetivo, algunos lo analizan como casualidad y otros como causalidad.

Fenómenos que no tienen una explicación lógica, pero están estrechamente ligados a las energías que generamos los seres humanos cuando asumimos un efectivo compromiso con nuestra Visión, nuestros objetivos y nuestro destino. Los antiguos místicos sostenían que cuando alguien desea algo profundamente y se compromete a lograrlo, todo el universo conspira para que realice su deseo.

Peter Senge afirma: “Cuando estamos en estado de compromiso y rendición, empezamos a experimentar lo que a veces se ha dado en llamar sincronicidad”. El concepto de sincronicidad lo acuñó Carl Jung y lo define como “una coincidencia significativa de dos o más sucesos en la que está implicado algo más que la posibilidad aleatoria”.

Por su parte Arthur Koestler define la sincronicidad como “el encuentro aparentemente accidental de dos cadenas causales sin relación, en un suceso coincidente que parece ser al mismo tiempo muy improbable y altamente significativo”.

Lo cierto es que cuando uno está comprometido con el logro de sus objetivos, ha declarado con convicción y compromiso “yo quiero esto para mi” y ha comenzado a actuar en consecuencia, muchas veces un conjunto de situaciones que a simple vista parecen coincidencias comienzan a suceder, y si estamos alerta y en camino las podemos capitalizar a favor nuestro.

En este sentido es fundamental estar preparado y dispuesto para la acción, porque así como se abren las puertas en un instante, si uno no está apto y dispuesto para aprovechar la ocasión, rápidamente se vuelven a cerrar. Al decir de Arthur Schnitzler “Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”.

Para este momento de apertura de la oportunidad, los antiguos griegos tenían una distinción, lo llamaban kairós. Con esto daban cuenta de la discontinuidad del tiempo humano, donde no todo tiempo es igual en función del despliegue de nuestro accionar efectivo.

De esta forma hacían una diferencia entre el tiempo cronológico –cronos- donde siempre una hora son sesenta minutos, y el tiempo humano –kairós- en donde hay circunstancias en que en una hora cambia el sentido de nuestra vida o logramos lo que no pudimos en años. Oscar Wilde decía que: “A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante”.

El concepto de kairós lleva implícito esta idea del surgir de la oportunidad, del emerger de la posibilidad y del accionar en el momento apropiado. Es en ese momento y no en otro en el que se produce el resultado deseado. Ni antes ni después, ni muy tarde ni demasiado temprano, en el momento justo, en el tiempo adecuado. Y para poder accionar en ese lapso preciso, no sólo hace falta el “sentido de la oportunidad”, sino también estar atento y preparado para intervenir.

Accionar desde un estado de profundo compromiso no sólo genera las “coincidencias” de la sincronicidad sino que nos permite estar alertas y dispuestos para actuar de manera efectiva en el momento oportuno. Voltaire sostenía que “Suerte es lo que sucede cuando la preparación y la oportunidad se encuentran y fusionan”.

miércoles, 13 de octubre de 2010

MIS TESTIMONIOS EN CUANTO A LOS SERVICIOS DE SALUD Y EDUCACIÓN








Nuestro Perú está constituido sobre la base de profundas raíces étnicas y   principalmente a través de los últimos censos de la época moderna han despertado  el interés por conocer la evolución de esta población peruana. Desde tiempos anteriores, se vienen experimentado diversas estrategias y métodos para cuantificar a la población indígena en Perú y, por lo general, se utilizaron criterios subjetivos como el vestido y la alimentación. A partir del censo de 2007, el Instituto Nacional de Estadística (INEI), recurrió a un barrido para identificar los sectores de Población, Vivienda y Hogar para mejorar la cuantificación de esta población. Determinándose que la población censada  total es de 891,732 mil habitantes, de los cuales el 65.4% está concentrado en la zona Urbana y el  10.8% es población Indígena; y un 23.8% es población rural
 A pesar de los grandes esfuerzos de que hace el gobierno nacional y las últimas administraciones de los gobiernos regionales, y locales, los habitantes de las diversas comunidades siguen con necesidades básicas insatisfechas y presentan índices muy altos en este tema, debido al aumento desordenado de la población, como los son las invasiones, el desplazamiento a lugares insalubres e inundables, las nuevas comunidades mal planificadas y en un bajo grado de influencia, el analfabetismo que alcanza un porcentaje muy elevado. Por lo que nuestro apoyo radica concretamente en:
EDUCACIÓN
   i.      Componente de Educación.
Durante la última década, (Loreto y Maynas) las aspiraciones educativas de la población terminaban en el nivel de la primaria. En dichas localidades el 83.8% de la  población no había terminado su educación primaria y el índice de analfabetismo es del 15.10%.  Gran parte de esta situación se debía a una gran diversidad de condiciones adversas:
·         Carencia de escuelas primarias en la comunidad o en alguna cercana.
·         En donde se contaba con escuela, éstas eran unitarias.
·         Insuficientes maestros para atender todos los grados.
·         Pocos días de trabajo docente a la semana.
·         Familias numerosas y con cargas excesivas de trabajo para las niñas y niños: labores domésticas y del campo.
·         Percepción de bajos retornos a la educación (también asociado al mercado laboral y condiciones salariales locales), o poco favorable sobre la educación como activo y factor de movilidad social positiva, por parte de padres e hijos


En este panorama, lo característico de la primaria era que quien asistía a la escuela regularmente no la concluía en 6 años, había un alto índice de repetición, ausentismo y deserción.

SALUD
                           i.      Componente de Salud
La salud es un estado de bienestar individual y social al que se llega mediante la satisfacción de las necesidades de atención médica y de condiciones adecuadas de alimentación y vivienda, principalmente. En este sentido, la salud no sólo se ve afectada por las enfermedades, sino por las diversas condiciones que las generan en el medio ambiente físico.
Los motivos para un uso menor de los servicios de salud por parte de la población netamente indígena son diversos y van desde la protección a su intimidad y su rechazo a desnudarse frente a un médico hombre hasta los que tienen que ver con la falta de identificación de los malestares y la imposibilidad de asignar nombres a sus padecimientos, así como la renuencia a tratamientos de segundo nivel, lo que provoca trayectorias terapéuticas más largas y menos efectivas.
En los años 2008 y 2009 , donde la tasa de mortalidad en niños menores de 1 año es de 53 por mil nacidos vivos y en niños y niñas menores de 5 años es de 79 por mil nacidos vivos, tasas que superan los índices nacionales de 43 niños menores de 1 años y de 60 en niños de 5 año. En este campo se ha contribuido a la reducción de la tasa de mortalidad infantil.  Promoviendo  las atenciones de nuestros Hogares Adscritos en los EE.SS que se encuentran dentro de nuestro campo de acción.
En las zonas de alta marginación, existe una prevalencia de enfermedades denominadas de la pobreza o enfermedades asociadas a la carencia de agua potable, drenaje y electricidad en las viviendas. A pesar de la gradual disponibilidad de los servicios públicos en las viviendas de escasos recursos, persiste este problema como un rezago importante.
En materia de atención social en salud, el programa ha contribuido en elevar las tasas en niños menores de 5 años en atención:    tenemos el 63%, en vacunas, el 42%, en controles de salud, el 81%. Mujeres de edad fértil;  en atenciones básicas tenemos un 40%,  atención prenatal 64%, Atención del parto 79%, recibió vacunas un 51%,, recibió  anticonceptivos un 18%, participo en charlas de planificación familiar un 19% de la población que se encuentra en un nivel de pobreza según la base de datos del Sistema de Selección de Beneficiarios – INEI. Finalmente, la cobertura institucional de salud en la población de Loreto es apenas del 27.7% y disminuye a 14.1% en las localidades de muy alta marginación. Mientras que en la localidades de más de 40% de población rural el acceso a servicios a penas es del 21.9% y se reduce a 14.2% en localidades de muy alta marginación. Este es el factor por el cual el programa no puede beneficiar a localidades de alta marginación o dispersas: la infraestructura médica sigue siendo insuficiente.